EL ULTIMO DE LA FILA
Por: Julio Ramírez
Por: Julio Ramírez
Cuando el abogado Xavier Barrón se lanzó a la arena política, enarbolando las banderas reivindicativas de los jubilados, fue exitoso. Fue el engreido del pueblo. De la mano -o mejor dicho, con los votos- de los "viejitos" llegó al poder. Su estrategia de marketing funcionó. Una y otra vez. Desde el Congreso trabajó a favor de la gente de la tercera edad. Hizo mucho o poco. La historia lo juzgará.
En el Perú hablar bien de los abuelitos da réditos políticos, te da fama. A la hora de las elecciones, emulando a Barrón, todos quieren ser los "defensores de los viejitos". Pasado el carnaval electoral, los jubilados siguen siendo los grandes olvidados, los últimnos de la fila. Mal pagados, mal atendidos y pésimamente valorados.
La gente de la tercera edad dio los mejores años de su vida por el bien de su familia y el país. Hay abogados que nos pueden enseñar a respetar las leyes. Hay médicos que nos pueden ayudar a prevenir enfermedades. Hay policías que nos pueden ayudar a disminuir la delincuencia. Hay madres que nos pueden aconsejar para ser buenos padres. Es una fuente inagotable de sabiduría y experiencia que nos puede servir para construir un Perú mejor, más justo y solidario.
En Lima son pocos los distritos donde las personas de la tercera edad tienen participación en el progreso de sus comunidades. Un digno ejemplo es Miraflores. Paradógicamente, en el Cono Sur las cosas marchan "patas arriba". En San Juan de Miraflores (Somos Perú) y Villa El Salvador (Unidad Nacional) envían cartas a viudas de jubilados amenazándoles con embargar sus casas si no pagan el impuesto predial. Estos municipios no tienen abogados o son realmente abusivos. De acuerdo a ley, los jubilados están exonerados del pago del impuesto predial. La ley se acata y punto.
Las autoridades ediles son elegidas para servir al distrito y no al revés. Además, deben ser fieles respetuosos de las normas legales. Pero no es así. Parecen "clones" del economista de Harvard Dennis Falvy, quien suelto de huesos dice que "se c.. en las leyes".
Los partidos autoproclamados socialcristianos deben elegir bien a sus candidatos para las elecciones municipales. No entienden de pobreza ni de gobernabilidad. O es que prefieren seguir viviendo al filo de la navaja, esperando que la guillotina de la revocatoria les corte la cabeza, y pasar al olvido.
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