AL DIA SIGUIENTE
La democracia es mil veces mejor que la dictadura

Por: Julio Ramírez

Milagrosamente, en el Perú ha triunfado el pensamiento guía, el discurso político de su Santidad Juan Pablo II. Han sido derrotados electoralmente el “capitalismo salvaje” y la dictadura de corte militar.
Sabiamente, Juan Pablo II, en vida, decía, que se debía humanizar la economía. Porque el “capitalismo salvaje” hace más rico a los ricos y más pobres a los pobres. Que la dictadura es un sistema antidemocrático, opresor, que atenta contra los derechos de las personas.
Su Santidad visitó en dos oportunidades al pueblo peruano. Sus mensajes de paz, fe y esperanza calaron muy hondo en los cerebros y corazones de nuestros compatriotas. En el Perú la inmensa mayoría profesa la fe católica y defiende la democracia como sistema de gobierno.

País Dividido. Ahora, después del 4 de junio, el mapa político ha cambiado. El sólido norte tercamente se aferra a darle una nueva oportunidad a Alan García. Lima es el bastión de Unidad Nacional. El centro, el sur y el oriente son las huestes del comandante Ollanta Humala. Ese es el nuevo rostro del Perú. Los peruanos tenemos derecho a un futuro mejor y más digno. Es hora de unir esfuerzos, y sacar al país adelante.
El alejamiento de Carlos Torres Caro del comando humanista desnuda el espíritu violentista de los autoproclamados nacionalistas, cuyo objetivo principal es crear caos y zozobra, poniendo en grave riesgo la gobernabilidad del país. Queda al descubierto, lo que era un secreto a voces, la conexión Cuba, Venezuela y Bolivia, faltando el Perú, para cerrar el círculo de países gobernados por caudillos de la izquierda radical latinoamericana.
Los peruanos hemos aprendido a sangre y fuego las lecciones del pasado. Los terribles males del Perú no se solucionarán por la vía violenta. Porque la violencia sólo genera violencia, muerte y destrucción. Según la desactivada Comisión de la Verdad y Reconciliación Nacional, la violencia política desatada por grupos subversivos dejó el trágico saldo de 70 mil víctimas, durante dos décadas de terror y muerte. La historia negra no se debe repetir. Los peruanos tenemos derecho a un mejor destino.

Ahora o Nunca. El presidente electo Alan García Pérez tiene el reto histórico de hacer un buen gobierno. De atender las demandas sociales, de cumplir sus promesas y acabar con la corrupción. La tarea no es fácil. De lo contrario, no sólo pondrá en juego su cabeza, la memoria de Víctor Raúl Haya de la Torre, sino el futuro del Perú y de los peruanos.
El nuevo gobernante tiene que afinar sus oídos y escuchar la voz del pueblo. Como buen demócrata -en esta oportunidad, evitando cometer sus “errores de juventud”- tiene que enarbolar las banderas de la economía social de mercado, tal como lo hizo su líder máximo al rubricar la Carta Magna del 79, en su calidad de presidente de la Asamblea Constituyente. Este capítulo económico fue ratificado en la Constitución del 93. Desafortunadamente, nunca fue aplicado por los gobernantes de turno. La economía tiene que estar al servicio del hombre y no al revés.
El rol social del Estado es velar por el bienestar de la población. Vale decir, más empleo, más educación, más salud, más seguridad, más justicia y más viviendas dignas. El rol del sector privado es invertir y generar empleo productivo, que permita mejorar la calidad de vida de la gente y reactivar el consumo nacional.
Alejando Toledo Manrique, quien termina su mandato presidencial el 28 de julio del 2006, ha hecho un balance social de su gestión. La pobreza se ha reducido de 54 a 48 por ciento de la población; de los cuales, el 18 por ciento se encuentra en extrema pobreza. “Se ha avanzado. Pero no es suficiente. No estoy satisfecho”, ha dicho el líder de Perú Posible, partido que lo llevó al poder en 2001, tras encabezar una cruzada contra la dictadura fujimontesinista. Peruanos hay mucho por hacer.
Tenemos que construir la patria grande, en tiempos de democracia y paz. Para mirar el futuro con optimismo, confianza, y estar orgullosos de vivir en el Perú. El país no está para más experimentos. Hasta cuándo vamos a estar sentados en un barril de pólvora, que puede estallar en cualquier momento.

Comments